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Cumpliendo con todas las medidas de seguridad, considera esencial atender a la población infantil más vulnerable

La crisis social y sanitaria del COVID19 plantea un reto sin precedentes para el bienestar de la infancia y, en particular, de aquella en riesgo de pobreza y exclusión social. Varios estudios y organismos, como, por ejemplo, la Comisión Europea y la OCDE, ya alertan de que la crisis está teniendo una mayor incidencia en hogares con niños, niñas y adolescentes.

Los menores se enfrentan a un periodo excepcional, tras meses de confinamiento que han cambiado de forma radical su vida cotidiana, principalmente debido al cierre de los centros educativos, trastocando sus rutinas, limitando sus derechos al juego y al ocio, así como sus espacios de encuentro y de relación.

No obstante, existen posibilidades para abordar los retos de la infancia más vulnerable durante el periodo estival.

Por ello, el Programa de Infancia y Familia de Servicios Sociales de Burlada ha puesto en marcha durante este verano una serie de talleres socioeducativos con el fin de crear entornos seguros, velando por los intereses específicos de niños y niñas y adolescentes bajo una perspectiva de derechos y siempre teniendo en cuenta el interés superior de la Infancia y Adolescencia.

Siempre cuidando y cumpliendo las condiciones sanitarias y de prevención, este equipo mediante estos talleres ha creado entornos seguros para menores y adolescentes en situaciones de vulnerabilidad.

Los objetivos generales de estos talleres socioeducativos han sido, además de garantizar la protección infantil, promover la inclusión social y garantizar el derecho al juego por tratarse éste de un elemento esencial del desarrollo afectivo, físico, intelectual y social de la infancia y adolescencia que aporta a los niños y niñas estabilidad y sentido de la normalidad.

Así, se ha estado trabajando con 4 grupos en los que han participado alrededor de 50 menores: un grupo conformado por los y las que tienen edades comprendidas entre los 3 y los 6 años, dos grupos compuesto de niños y niñas de 6 a 12 años y se ha contado también con otro grupo de adolescentes de entre 12 y 15 años. Cada grupo ha acudido dos días a la semana, en sesiones de dos horas de duración. Cada sesión ha constado de dos partes, una primera en la que se realizaba una actividad de expresión plástica, donde creamos juegos, manualidades, etc. con todo tipo de materiales. La otra parte de la sesión diaria, se ha dedicado al juego al aire libre, donde los y las protagonistas, además de los menores, son los juegos tradicionales que mantienen viva la memoria lúdica de nuestro pueblo, fortalecen las destrezas, habilidades, valores y actitudes necesarias para el desarrollo integral de los menores, propician vínculos, mejoran las relaciones y la socialización y enseñan a los niños y niñas a ser solidarios y a compartir.

Apostar por la infancia es apostar por un futuro mejor, sin duda.