Foto aérea de Burlada

“… Pero seguro que notarás que hay algo familiar como connatural a nuestra ciudad.
Si, has acertado…los peregrinos que se dirigen a Santiago de Compostela, que procedentes de Roncesvalles, atraviesan Burlada de norte a sur, con la intención de culminar un deseo en el que hay motivaciones culturales, deportivas, religiosas…”.
Entre estos peregrinos verás personas mayores y jóvenes, hombres y mujeres, procedentes de Brasil, Colombia, Australia, Taiwán, Japón, Alemania, Holanda, Irlanda… bueno, y de tantos otros paises que se haría eterno citar.

Los vemos atravesar la calle Mayor con sus mochilas llenas de buenas intenciones. Algunos con marcha jovial y otros no tanto. Con sus risas y sus lágrimas, con su sudor y su frío, con sus anhelos y su esperanza. Y se nos cruzan con los ojos llenos de alegría. Si nos preguntan cómo llegar al puente de Francia (también llamado de Zumalacárregui), ponemos el brazo como Colón, y les animamos a que sigan.

Tal vez Burlada no figure como un punto clave dentro de la ruta jacobea, sin embargo es paso obligado para todos los peregrinos que han entrado a Navarra por Roncesvalles o por Dantxarinea. No tengo constancia de leyendas, ni de historias raras. Sin embargo sí sé de la buena acogida a los peregrinos, igual que le que ha dado Navarra a todos los que han llegado de otros lugares a depositar aquí sus anhelos y sus ilusiones…”

Para los que cruzan los Pirineos por Roncesvalles, Pamplona es la primera capital peninsular de la ruta jacobea. Para llegar a Pamplona el peregrino se introduce por el barrio de la Magdalena o Camino de Burlada, que a la par del río lleva al caminante hasta el puente medieval del siglo XV que cruza el río Arga y en uno de cuyos extremos hay un crucero con la imagen de Santiago.

La historia de Burlada está marcada por el Camino. Ya en el siglo XII y debido al incesante discurrir de romeros hacia el sepulcro de Santiago en Compostela, nacieron dos cofradías para proteger a tanto viandante necesitado de calor y alimento: la Cofradía de San Salvador y la Cofradía de San Juan Bautista.

En 1165 el obispo donó a los cofrades de la Cofradía de San Salvador la iglesia de San Salvador, y más tarde su sucesor donó un solar para que levantaran en él la casa de la asociación con la condición de atender a los pobres. La Cofradía de San Juan Bautista creó también su centro asistencial.

El Camino supuso un intercambio de culturas y formas de vida totalmente diferentes.